El silencio,
lleno de vida.

Un tiempo para bajar el ruido, escuchar el cuerpo y encontrarte con la naturaleza. Con espacio para crear, descansar y compartir presencia.

Una persona sentada en silencio en el bosque

Estar en silencio.
Sentirte acompañado.

El silencio habitado no es aislamiento. El cuerpo, el bosque, la escritura, el arte efímero y la exploración sonora nos ofrecen distintas maneras de prestar atención.

No necesitas experiencia.

Recibes orientación para entrar en las prácticas. No hay una forma perfecta de hacerlo ni un resultado que debas conseguir.

Tu ritmo tiene espacio.

Las actividades conviven con el descanso y el tiempo libre. Puedes acudir al equipo si necesitas apoyo.

La palabra vuelve.

La bienvenida y el cierre dan lugar al encuentro y a la integración de lo vivido.

La próxima oportunidad.

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¿Por dónde te gustaría empezar?

Tu momento, tus preguntas, el próximo retiro.
Estamos aquí para escucharte.

Hablemos